Málaga año 2008

Datos personales

Torroxeño nacido en Antequera en 1940

COMIENZOS

En otro blog, dedicado a CITESA, escribí sobre mi paso por esta compañía y, una buena parte de mi existencia, ya quedó reflejada en el mismo.
Este blog fue idea de mi amigo y compañero Rafael Vertedor y, junto a él, figuran aportaciones de de Lorenzo Martínez, Angel Estévez, Florentino, José Outes y otros.
Ahora, quiero añadir otros aspectos y experiencias, al margen de mi vida laboral, aunque tantos años en esa compañía, me obliguen a referirme a los mismos, con algunos enlaces.
Mi marcha de esa empresa puede considerarse como punto de arranque para este blog, y desde aquí, llegar a su capítulo final:

Epilogo http://www.box.net/shared/4iuitb04kw

Los enlaces al resto de capítulos de Citesa figuran al margen del blog.

lunes, 11 de mayo de 2009

COSAS DE AHORA(II):EL LOBO DE LA CRISIS

¿Recordáis el cuento del pastor y el lobo? Lo que quiero contaros ahora no es una fábula; ni siquiera una leyenda urbana. Es un hecho real de nuestros días aunque, tal vez, tenga una moraleja, que dejo a vuestra libre elección. Pero es tan distinto que todo sucede al revés; como, asimismo, son diferentes sus personajes y el rol que desempeñan en esta historia.

Aquí, no es el pastor, sino los demás, los que alertan de la cercana presencia del lobo y, el pastor, que no se llama Pedro, no se lo cree. Sin embargo, ningún afán de broma se escondía en el aviso de que, el animal, acechaba en las proximidades del rebaño. Pero al pastor, absorto en otros quehaceres, no le interesaba ninguna cosa que le pudiera apartar de los mismos, ni distraerlo del horizonte de ambiciones, que se había trazado.

-¡Que viene el lobo!

José Luis- ese era el nombre verdadero del pastor- dibujaba una sonrisa de incredulidad y suficiencia, mientras enarcaba sus picudas cejas y decía:

-¿Qué lobo? No hay ningún lobo y, si lo hay, estamos preparados, mejor que nadie, para la defensa. ¡Que venga!

Pero no hay peor mentira que ignorar la verdad y, el lobo negro de la crisis terminó llegando hasta un redil, mal protegido, esparciendo sus dentelladas sobre las confiadas ovejas. Todavía, hoy, podemos percibir su aliento y no sabemos cuando nos abandonará.

Es cierta la universalidad de la crisis, constituida casi en una pandemia… ¿Pero, hasta qué punto, puede considerarse, como plausible, esta excusa? Podría acogerme al dicho de que “mal de muchos, consuelo de tontos”, pero no es necesario recurrir al tópico: estamos en primera línea, dentro del entorno de países, del que pretendemos formar parte. Por citar uno de los baremos más impactantes de la economía en la sociedad, según las últimas predicciones, la tasa de desempleo alcanzará, en España, el 17.3%, durante este año, y es previsible alcanzar un 20.09% en el próximo. Son datos no extraídos de ninguna fuente, que pudiera calificarse más o menos proclive o adversa, en alguna medida, al gobierno actual, sino avalados por una persona libre de toda sospecha: el comisario para economía, en Bruselas, Joaquín Almunia.

Tampoco es menos cierto que, algunas peculiaridades en las que se ha venido cimentando, durante años, la economía de nuestro país, había incrementado su vulnerabilidad, Pero, acaso, esto, ¿no se sabía? Y, si se sabía, ¿por qué no se había tomado remedio alguno? Tal vez, el pastor no lo buscó y, si lo hizo, o no supo o no quiso aplicarlo. Cualquiera de los términos que elijáis, como solución de esta disyuntiva, dejará mal parado a un pastor más, preocupado por seguir siéndolo que por el bienestar de su ganado. Y, el pastor, siguió en su empeño de seguir dirigiendo la hacienda, aunque, esta, quedara en ruinas. De agoreros y alarmistas tachaba a los que avisaron, mientras situaba el origen de la crisis allende de nuestras fronteras. ¡Y qué! Ya se sabe que, el lobo, siempre viene de fuera. Pero también se sabe que no hay dejarlo entrar.

El protagonista sigue siendo el pastor, con algún cambio en su cuadro de mayorales, de un redil, del que sigue presumiendo como superior a otros-Italia, Francia-de Europa. El pastor no ha abandonado su sempiterna sonrisa, aunque distrae su atención con empeños, menos efectivos para combatir al lobo, pero de carácter más populista. Quizás haya modificado el tono de su voz para pedir ayuda, ahora, a los agoreros de antes.

-¡Todos tienen que arrimar el hombro!

En eso tiene razón, pero, yo, tengo serias dudas de que sepan o quieran hacerlo. Acaso, su verdadera ambición sea, simplemente, la de asumir la función de pastor del “mejor corral del mundo”.

Siento no terminar la historia, porque, hasta en eso, continúa siendo diferente a la versión original del cuento. Aquella tuvo un final y Pedro llegó a la conclusión de abandonar el discurso de la mentira, que sólo le acarreó sinsabores; ésta no ha terminado. No sabemos nada lo que ocurrió con aquel lobo, pero sí sabemos que, el de ahora, sigue con nosotros campando libremente entre las alambradas, rotas por el descuido, de nuestro país. ¿Cuándo terminará? La Historia no termina nunca, pero, cada etapa, si tiene su final y, ésta, lo tendrá cuando las ovejas de la democracia-permítase este término, que no pretende ser peyorativo- quieran iniciar otra, dentro de algunos años. Si esto no curre, tendremos que recordar una frase que, Eduardo Marquina, puso en boca de uno de sus personajes: “España y yo somos así, señora”

Y, yo, añadiría otra, bien conocida: ¡Que, Dios, no coja confesados!